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No Soy YO, Sos VOS! (vol I)

Estimados, quiero compartir el siguiente relato con Uds. para ver si alguien me explica de qué va la cuestión, porque es el día de hoy que yo aun no lo entiendo.

Marina es una adorable mujercita de 34 años, contadora, inteligente y divertida. No será Heidi Klum, pero realmente tiene lo suyo. Alta, flaca, con una contextura ósea y cabello envidiables, así como unos ojos profundos y una boca generosa, es de esas mujeres por las que todos giramos la cabeza al verlas pasar (si, incluso nosotras, las otras mujeres).

Trabaja en una empresa multinacional, con un cargo relativamente importante, que si bien no es lo máximo a lo que podría aspirar, es un cargo que la deja vivir tranquila y tener una vida fuera de las cuatro paredes de la oficina, y para ella, que adora tener tiempo para si misma, eso es mas que redituable.

Hace dos años, por esas cosas de la vida, decidió cambiar de aires y probar, dentro de la misma empresa, trabajar en otra área de donde la venían pidiendo hacia un tiempo. Si bien el trabajo no era muy específicamente lo de ella, pensó que este cambio podría abrirle algunos otros horizontes, y por eso mismo se arriesgo.

Al poco tiempo de instalarse en su nueva oficina, se encontró con algunos conocidos trabajando en esa área, lo que le produjo cierta felicidad, ya que sintió que así, con gente que ya conocía, no le iba a costar tanto relacionarse con la nueva gente. Dentro de este pequeño grupito de conocidos estaba Marcos, un contable de mas o menos su misma edad, con el que había coincidido algunas veces en distintos cursos de la empresa. Como el flaco siempre le aprecio de lo mas agradable, empezó a charlar bastante seguido con el, sobre todo al medio día o en los cortes para el café. Estas charlas distendidas (fuera de los ambientes de curso) le hicieron ver que era un tipo copado, dueño de un humor acido e irónico, inteligente y, con lo que en su momento le parecieron dos dedos de frente; en definitiva, alguien con quien podía ser agradable salir alguna vez. Por todo eso, y aunque físicamente no le movía un pelo, es que Marina acepto juntarse para tomar algo la siguiente vez que el la invito.
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